Sociedad y Familia
Mucho se habla de los roles a cumplir por la familia en nuestra sociedad, pero que decimos de los roles que cumple la sociedad con la familia. Nuestra vida esta cada vez más expuesta a las diferentes torturas y tormentos sociales, día a día, cuando nos enfrentamos a la verdadera realidad, nos encontramos con un cúmulo de estímulos que alteran el normal ritmo de la vida del ser humano. Si el individuo, hombre o mujer, no encuentran en su yo interior el verdadero sentir valorico, se arriesgan a presentar su realidad con un alto grado de peligrosidad en los diferentes parámetros de la vida familiar.
Los valores del ser humano y la relación con la concepción del mundo y la sociedad, tienen mucho que ver con la dirección que le damos a nuestra vida y a la de los que nos rodean. En la actual sociedad el individuo esta en permanente conflicto con su medio, se enfrenta a las diferentes tentaciones que nos ofrece el consumo diario, la pertenencia a la extrema esclavitud que nos exige el trabajo, la individualización de las personas y la poca identificación con el clan familiar, el costo que pagan hombres y mujeres es altísimo. Como podemos darnos cuenta, cuando nuestro concepto de vida se aleja de los parámetro del supuesto comportamiento normal, nuestra sociedad nos exige un alto grado de exitismo, una dedicación casi exclusiva al templo del trabajo, una preocupación excesiva por distintos factores externos a la familia, todo apunta a minimizar los compromisos que el individuo debe tener con su grupo o clan familiar, inclusive consigo mismo.
En la actualidad, Chile esta ubicado entre los países con mayores tasas de rupturas conyugales en el mundo, situación que es agravada por el alto índice de individualismo que nos presenta la vida actual. ¿Como ayuda nuestro sistema social a mujeres y hombres en cuanto a estas problemáticas?, ¿que compromisos valoricos adquiere un sistema frió e impersonal con la familia? Ante una negativa realidad, tanto hombres como mujeres deben despertar, para enfrentar conjuntamente el gran desafío, comprometer valores y sentimientos en pos de un objetivo central, compañeros por siempre, leales y fieles, fuertes en las dificultades, creando una sólida unidad que permite dar estabilidad a la sociedad en general, sobretodo fortaleciendo a la familia, núcleo central de la vida en el planeta.



Solo haré una salvedad a tu post (porque con el grueso de el estoy de acuerdo con tu opinión).
Bajo mi perspectiva somo uno de los con mayores tasas de rupturas conyugales por dos factores:
El primero y mas importante es que solo hace 4 años tenemos una ley de divorcio, por tanto la tasa oficial ha crecido debido a las muchas parejas que quisieron hacer oficial lo que hace muchos años era de hecho., y la segunda es porque hoy la gente se divorcia cuando el amor se acaba (o el buen trato). Antes las parejas vivían toda la vida juntas aunque se odiaran o fueran infelices, simplemente porque la sociedad condenaba muy fuerte al “separado” o simplemente por costumbre.
Es cierto que la sociedad actual también ha propiciado el distanciamiento de las personas y el poco esfuerzo por mantener relaciones perdurables, pero eso solo es un porcentaje pequeño del “problema”, aunque yo no lo veo como tal. Creo que cada cual debe buscar su camino, y cuando encuentre el “amor verdadero”, este durara (como sea) para el resto de su vida, o por lo menos lo intentará.
No hay que confundir individualismo con egoísmo, son cosas distintas. De hecho, las relaciones perduran cuando el individuo es capaz de mantener su integridad como tal, y a la vez es capaz de compartir con el otro (incluida su individualidad) dentro de un marco de respeto.
Cuando el respeto por la individualidad en la pareja se pierde, uno de ellos pierde su autonomía y el otro asume erróneamente su propiedad, y entonces tenemos casos de violencia familiar donde el hombre se cree dueño y señor de la mujer.
Por otro lado, creo que somos los individuos los que vamos construyendo la sociedad (que parece más bien una entelequia) y no la sociedad a nosotros. En otras palabras, no es la sociedad la que adopta compromisos valóricos o modos de comportamiento, sino los individuos de manera particular y eso va cambiando en el tiempo.
Por eso, lo que describes como una negativa e incierta realidad es más bien la constatación de que todo está en permanente cambio, incluidos los moldes con que has sido adoctrinado.