Me gustó ser vocal
La Ley de Murphy dice que si existe una posibilidad de que algo salga mal, saldrá mal. Y me pasó el día de las elecciones (aunque terminó siendo mejor).
Me preocupé de cargar el celular, poner la alarma a las 6 am y llegar a constituir mi mesa a las 7 am en punto. Ley de Murphy: no sonó el despertador del aparato y me desperté, por casualidad, a las 7:22 am. Debo haber establecido un record Guinness al hombre que más rápido se duchó, vistió y salió de su casa porque no sé cómo llegué a constituir mesa a las 7:45… pero no la mía. Ya estaba constituida y el delegado del local me mandó rápidamente a constituir la mesa 30 porque faltaba uno y era urgente armarla.
Cuando vi el despliegue periodístico supe por qué. El ministro de Defensa quería votar en la mesa 30 a las 7:30 de la mañana, pero recién pudimos constituirla a las 8:35 (palabra de Comisario, como fui sorteado). Panchito más lo que hinchó para votar –quería ser el primero y lo gritó a los cuatro vientos y a las 28 cámaras-, pero igual tuvo que hacer fila porque privilegiamos a un par de octogenarios. Antigüedad constituye rango, ministro. Y para aclarar un par de cosas: Vidal dijo que la mesa estaba constituida por muchachos (yo era el único sub 50) y que uno de ellos se reía mucho y estaba feliz pese a haber llegado a las 8:45. Sí y no. Sí. era yo el muchacho muerto de la risa al verlo desesperado por votar mientras nosotros constituíamos la mesa. Y no, no llegué a las 8:45, si no que una hora antes. Usted andaba apurado, yo más. El 17 vuelva temprano nuevamente, pero yo estaré en mi mesa original si el maldito despertador suena como debe.
Pero bueno, pasada la vorágine ministerial-farandulera el día fue bastante bueno en la mesa 30. Los compañeros de labores resultaron ser tipos muy agradables, casi todos conocidos entre ellos de la vida y el golf en especial uno (el cuarto vocal) que saludó a medio mundo y era más conocido que la Coca-Cola. ¡Se pasó! Votante por medio lo saludaba tanto en nuestra mesa y las de al lado. Impresionante. Y eso que no era rostro de TV ni cara conocida (como Harold Mayne-Nichols que estaba a tres mesas de nosotros), pero se pasó todo el día saludando y conversando con todos. Creo que en la mesa nuestra votaron como 183 personas y un número similar –que aparecía en los libros- no se presentó. La mayoría figuraban como cancelados (por razones de fuerza mayor como… la muerte) y unos 20 que debían votar no lo hicieron y recibirán todo el peso de la ley si no tienen chiva para justificar.
Lo que sí me llamó la atención es que los más quebrados con el tema de “yo sé doblar los votos” terminaban doblándolos como el forro y poniendo las estampillas en cualquier parte menos donde debían. Divertido, considerando que llegaban inflando el pecho y se iban casi disculpándose por lo maneados y ñurdos para doblar un papel. El punto negro de la jornada lo puso el Estado con la súper colación que debía repartir. Los sándwiches nunca llegaron –después supimos que alcanzaron a repartir algunos y después rápidamente los retiraron porque venían malos- y tipo cinco de la tarde los encargados del local llegaron regalando galletas por montones a todos quienes estábamos con la boca seca, muertos de calor y sed. No hay nada más refrescante para la sed que una galleta bien harinosa.
De la votación para qué les voy a decir. En el corazón de Las Condes y en la mesa del ministro la Alianza arrasó, la Concertación se hundió y los comunistas apenas se asomaron, aunque tres de los 180 sufragantes (venga) votaron por Arrate. Cerramos la mesa a las 17:35 y cerca de las 19:30 nos despedimos con la satisfacción del deber cumplido. Mi único rol de Comisario fue llevar la caja con los materiales sobrantes y los sufragios y entregársela a los delegados. El resto de la pega fue la de todos: doblar votos, llenar libros, juntar colillas, pedir firmas, abrir los votos, contar los votos, guardar los votos, cerrar los libros y devolver todo. El 17 me toca de nuevo. Espero que esta vez sí suene el maldito despertador y que pueda constituir mi mesa original como Dios manda y no como manda la ley… de Murphy. Y ministro: no llegue tan temprano. Duerma un poco más. Aproveche de descansar porque así como se ve la cosa en marzo va a tener que madrugar para buscar pega.


si hay alguien q detesto en el gobierno actual, es Vidal. Asi q yo en tu lugar, hubiera constituido mesa a las 10, lo hubiera dejado a él de vocal, y le hubiese dado de comer esos sandwiches malos más las galletas harinosas.. así se le seca la garganta para que se quede callado un rato… jajaja cero tolerancia xD.
saludos.
Kitytta: somos dos jajaja
jajaja imagino la cara de vidal esperando que voten las viejitas…
ahora, independiente de Vidal, imagino que ser vocal debe ser entretenido después de todo… yo nunca he sido y la verdad me daría lata serlo, pero me ha tocado trabajar de reportera en las elecciones y es muy entrete estar ahí de “copuchenta” y que te paguen
Eres la primera persona de la que se tiene una historia tan simpatica (salvo por morirse de hambre y calor, claro esta). Me alegro que te gustara ser vocal. Al ser un deber obligatorio es bueno saber que alguien lo vivió bien.
Y respecto al ministro: que extraño que no echo la caballería encima diciendo “¿a caso no sabes quién soy yo?”.
Anyway…..
Kala: Todos me decían que era una lata, apastos, agotador, etc. Fue cansador estar sentado todo el día pero me maté de la risa, lo pase re bien y los disfruté pese al calor y al cansancio. Y el 17 me toca de nuevo y espero pasarlo igual de bien y ver si celebro o alego por el resultado. Saludos!
Aly: De hecho antes de salir en TV votando se asomó un par de veces apurando a la mesa, pero tuvo que esperar su turno coo todo ciudadano y ver como, pese a llegar primero, no sólo votó tercero…¡además perdió! jajaja. Saludos!
Sigo pensando que es una lata. Incomodidad, calor, hambre y paciencia para aguantar uno que otro votante del averno.
A decir verdad tu experiencia contrasta con la de muchos por un tema mas que obvio…”ACTITUD” cuando uno gusta de todo lo que hace y tiene una predisposición positiva… ciertamente todo resulta ser ¡Un agran experiencia!
Lo felicito por ello estimado.
Roberto: Desde que me vi en el Mercurio como vocal me dije a mí mismo: mismo, acá tienes material para una columna”. Soy de la idea que toda experiencia nueva amerita ser contada y compartida. Eso sí, jamás me imaginé que me quedaría dormido, llegaría tarde y tendría el “honor” de hacer esperar a un ofuscado Francisco Vidal y que éste hablara del muchaho sonriente que llegó tarde, citándome. Me siento más que agradecido por ser vocal jajaja. Saludos!
Me cargó la actitud poco solidaria de Vidal. Fumaba y se sentía feliz por ir a votar temprano, sabiendo que a esa hora más de una mesa no estaría constituida. Pero claro, por ley ningún titular de algún poder del Estado, ni candidato puede ser vocal: así es re fácil fumar mientras se es el primero de la fila.
En mi caso, fue totalmente al revés. Tuve la grata experiencia de ser apoderado de mesa, controlando el recto accionar de los vocales. Aunque claramente no eran del partido al que yo custodiaba, fueron muy deferentes conmigo, tuvimos algunas discusiones, pero siempre se acababan con esta frase: “está en la ley, ¿se la leo?”.
Al final, después de terminados los sufragios y ya extenuados por el calor y el hambre, el secretario de la mesa me dijo:”un placer haber trabajado con ud.”. Esa frase compensó todo mi día. Me hizo renacer la esperanza de que sí es posible un cambio de actitud en la política y llegar a avances concretos; sin odio, sin violencia y con alturas de miras en pro del bien común.
Sr. Macchiavello: 100% de acuerdo contigo. En mi mesa tb. hubo tres apoderados. Una niña de la Alienza, un cabro de MEO y un viejo de Frei. El único que armó atado y era prepotente y pesado era el viejod e Frei, que trató de validar un voto objetado. El de MEO se reía de los pocos votos que sacó su candidato en mi mesa y la de la Alianza anotaba y anotada. Fue entretenido. Un agrado, excepto el berrinche ministerial. Saludos!
También me pareció un día agradable, sin esa mala vibra que muchos le ponen a las votaciones, cuando es el día en que todos podemos expresarnos libremente, y saber que eso que decimos con el voto se vuelve realidad, no queda en discursos. Fui apoderado.
Julio: si al final es una experiencia cada 15 días (en este caso) y después cada dos o cuatro años, dependido a quiénes se elija. No es fome. Es distinto. Saludos!
En mi caso fui Presidente de Mesa, así que me tocó llenar varios formularios (el resto solo firmaba), asi que me tocó el doble de pega, pero lo pasé bien, mi grupo fue bastante bueno.
Y sobre Vidal, quien lo manda a votar temprano, si podría haber ido a las 9 y de más se evitaba las filas.
Saludos
Daniel: Sí caché que el pdte. de mesa tiene que escribir más que el resto, pero al menos él no dobla los votos jajaja. Y respecto de Vidal, fue a votar a las 7:30 porque a esa hora -seguro- tenía toda la atención de la prensa, como a él le gusta (y se ve que le gustó victimizarse). Saludos!